sábado, 4 de junio de 2011

Pretender que conocía.


Nadie comprendería mi adicción a pisar hojas secas, ni a mirar las amarillas y arrugadas fotografías, tampoco tu.

Verte sonreír tan fuerte como el sol jamás fue tan molesto, jamás fue tan duro, y te agradezco de verdad que lo hago, porque nadie debe vivir de expectaciones, ni de seres conformistas, nadie vive de corazones rotos, y sabes? tienes razón, no se levantarme ni avanzar, no se mirar hacia al futuro, tampoco avanzar dos pasos al vacío. Pero si hay algo que se, lo tengo claro, tengo piel, huesos y la frente en alto, un par de maletas y lágrimas en mis mejillas, piernas firmes y pechos redondos, juventud en plenitud y un libro que ha comenzado con borrones y palabras absurdas, y aún tengo muchas páginas a llenar, tengo miedo, estoy completamente aterrada, no sé donde pisaré, tampoco donde se detendrá, pero muchas gracias Cariño, muchas gracias pero tu tiempo y mi tiempo marcaron un nuevo horario, esperamos mucho para absolutamente nada, perdimos alegorías y explicaciones pero ganamos la batalla.

A ti y a ti, muchas gracias y hasta nunca, que se cierre el telón por que esta obra se ha acabado, la actriz tiene sed y le incomodan las plumas en su cuello, no soy campanita, no vivo de aplausos.

En mi corazón hay líneas tuyas que no se irán, las mirare caminando valle a bajo, y esperare otro sábado para que un café me recuerde lo que era y lo que quiso ser.

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